La UTN Facultad Regional Venado Tuerto encabeza un proyecto que está en primer plano nacional a partir de un equipo de investigación que se encuentra desarrollando trabajos con descargas eléctricas térmicas y no térmicas, con diversas aplicaciones biológicas.

 

En la foto: Demostración de plasma no térmico

 

En este momento está dirigido por el doctor Héctor Kelly, que ya se está retirando y delegando sus funciones en el Dr. Leandro Prevosto. Además, el equipo lo componen la doctora Beatriz Mancinelli; el magister Natalio Milardovich, el ingeniero Jorge Amigo y tres becarios doctorales: Ezequiel Cejas, del Conicet, en el área de descargas no térmicas; Juan Camilo Chamorro, colombiano, con beca latinoamericana del CONICET, en descargas térmicas; y María Cecilia Pérez Pisá, con una beca Agencia, que estudia descargas no térmicas para el tratamiento de semillas.

Prevosto explica que una descarga térmica comprende una descarga eléctrica usualmente en un medio gaseoso con altas corrientes, tomando en cuenta que todas las especies del plasma están a una temperatura parecida (superior a unos 10000 grados C). Las descargas no térmicas, a su vez, implican que los electrones están muy calientes, pero el gas donde se desarrolla la descarga está frío, y por lo tanto se puede tocar. Éstas últimas son descargas de baja corriente.

“Se genera plasma tomando un gas y aplicándole energía eléctrica. Cuando la corriente es baja, como la de un velador, se genera una descarga tenue, que es no térmica. Esos plasmas no térmicos tienen múltiples aplicaciones biológicas, entre estas, el tratamiento de semillas. Esto no trata genéticamente ni modifica a las semillas, lo que hace es que, si la semilla está enferma, a través de partículas reactivas, mata a los hongos y los controla. Hemos logrado procesar lotes de semillas enfermas y llevar los atributos de ese lote a condiciones de semillas sanas”, apunta Prevosto.

Como todos los experimentos primero se inician a escala de mesada de laboratorio, con unas 200 semillas. A continuación, se hicieron múltiples pruebas, entre ellas, lograron procesar semillas sanas y se ha visto que se aumenta el vigor y velocidad de germinación. El tratamiento intenta ser una alternativa amigable con el medio ambiente para reemplazar a los curasemillas, que son químicos altamente costosos y tóxicos, quedan en la tierra y contaminan las napas.

El profesional apunta que se pasó a hacer un prototipo de mediana escala, 100 y 200 kilos por hora. Se trata de un trabajo que ganó un premio INNOVAR 2017 en el área alimentos y ya han pedido una patente entre la UTN, la UBA y el CONICET. El diseño y desarrollo del prototipo se hizo en Venado Tuerto. El análisis de las semillas se hace en la Facultad de Agronomía de la UBA. Es una aplicación multidisciplinaria, dado que “un solo grupo no puede hacerse cargo de todo el proceso. De esa interacción surgió todo esto”.

Prevosto comenta que este prototipo podría paralelizarse y estar cerca de lo que se podría tratar en una cerealera pequeña. “La perspectiva a futuro es que sea un sistema que puedan incluir las empresas en el tratamiento de semillas. La idea sería reemplazar el tratamiento que se realiza. Las pruebas indican que se podría instalar a esos niveles de productividad”, aduce.

En cuanto a los costos, describe que esencialmente el problema de los curasemillas es que causan una elevada contaminación. “Hay que tener en cuenta que las descargas son de baja potencia, o sea que la energía eléctrica involucrada no es grande. La principal ventaja del sistema es que es amigable para el medio ambiente”, afirma. Y agrega que no solo se está estudiando en semillas, sino en agua.

 

Plasma para sanear el agua y productos cárnicos

“Esa es otra línea que se está comenzando a desarrollar. Debido a que los tratamientos químicos no son amigables con el medio ambiente, y el agua potable es una prioridad, la décima a nivel mundial”, apunta la doctora Mancinelli. En lo relativo a la aplicación práctica y su inserción en el mercado, deslizan que todavía no fue definido, aunque recibieron una comunicación que abriría una importante interacción local con un grupo, que vio lo que hacían y están interesados en interactuar para tratar productos cárnicos, fundamentalmente hamburguesas, con descargas no-térmicas. De esa manera, los alcances de los logros obtenidos por el grupo de investigadores venadenses se amplían y constituyen una novedad de singular relevancia para la producción nacional.

“Hay un investigador americano, Foster, que muestra las nuevas perspectivas y dice que el desafío y la oportunidad está en el tratamiento del agua con plasma”, dice. Y argumenta que los equipos mixtos en la Argentina son reducidos, no hay muchos grupos locales que estudien plasmas.

“Efectivamente, hemos tenido cierta relevancia por los resultados obtenidos. En la Argentina, en cuanto al agua, creemos que no hay grupos dedicados al estudio de la aplicación de plasmas no-térmicos. Lo que se va a hacer es iniciar esa línea a través de la formación doctoral de uno de los integrantes del grupo. La idea es estudiar el tratamiento de agua en un reactor, que le ingresaría el agua, la trataría y saldría sin compuestos orgánicos. Elimina bacterias patógenas y destruye compuestos orgánicos”, sintetiza.

 

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