Facundo Quallio tiene 24 años y es estudiante de Ing. Electrónica de la Facultad Regional San Nicolás. Ingresó en el año 2011 y terminó de cursar el cuatrimestre pasado. Le quedan algunos finales pendientes y el Proyecto Final para recibirse. Es el primer alumno de nuestra casa de estudios en viajar a Alemania a través del programa impulsado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

 

 

Conjuntamente, estas dos instituciones ofrecen anualmente la posibilidad de realizar estadías de seis meses de duración en universidades alemanas a sesenta estudiantes argentinos de ingeniería de la UTN. Con ello se pretende hacer un aporte al acercamiento científico, tecnológico y cultural entre ambos países, asumiendo un rol catalizador en la modernización de las ingenierías en la Argentina. La UTN y DAAD cubren de manera cofinanciada los gastos básicos de manutención en Alemania. Y, si bien se especifica que el estudiante es quien debe asumir el costo del viaje internacional, en esta oportunidad la FRSN se hará cargo del mismo.

Esta selección se realiza bajo un estricto procedimiento que implica: presentación de la solicitud dos años antes de la realización efectiva de la beca en Alemania; preselección por parte del Rectorado de la UTN a partir de la relevancia del proyecto presentado por el estudiante y sus antecedentes; intenso estudio del idioma alemán durante un año; realización de un examen internacional de alemán que garantice un nivel B1; coloquio en Buenos Aires en presencia de representantes de las dos entidades partes (UTN-DAAD); y obtención definitiva de la beca.

 

En palabras de Facundo

 

Facundo Quallio viajará el 23 de agosto a Alemania para estudiar en una universidad llamada Technische Universitaet Ilmenau. La ciudad de Ilmenau tiene una población de 25 mil habitantes y está ubicada en Alemania central en el estado de Turingia. La beca inicia en septiembre y se extiende hasta febrero del año 2018. Facundo vivirá en el campus de la Universidad, en un departamento compartido con otros tres estudiantes. 

Al referirse a las distintas etapas de preselección, comenta “en diciembre de 2015 me enteré de que quedé preseleccionado. Durante el 2016 estudié alemán intensivamente en Rosario, a través de internet y por mi cuenta, con libros que conseguí para ejercitar. En marzo de este año mandé los últimos papeles que me pedían acerca de mi proyecto de investigación y a fines de ese mes tuve mi entrevista en Rectorado, junto con todos los preseleccionados; eran alrededor de 150 chicos y chicas, y la entrevista fue en español y alemán. Dos semanas más tarde, me enteré de que quedé seleccionado”

La alegría fue inmensa para un joven que desde que estudiaba en el colegio, 14 o 15 años de edad, soñaba con trabajar en Audi o en Volkswagen, pero en Alemania. “¡La beca es mía me dije! ¡Voy a cumplir un sueño! Esta beca combina todo lo que me gusta: Ingeniería Electrónica, la carrera que estudio, con los idiomas y con la cultura alemana. Disfruto mucho la carrera que elegí y me encantan los idiomas”, explica Facundo.

El título de su proyecto es “Análisis y procesamiento digital de señales de otoemisiones acústicas”. Este tema surge porque trabajó unos meses en el GADIB (Grupo de Investigación de la FRSN) y colaboró con el proyecto de Francisco Madrid y los chicos del Laboratorio. A través de este contacto conoció las señales de otoemisiones acústicas. Para la etapa de selección tuvo que elaborar varios puntos acerca de su propio proyecto, como las metas y objetivos, marcos teóricos, etc. Según sus palabras, fue difícil pero logró realizarlo. Leyó muchos papers y hasta terminó hablando vía e-mail con un investigador de origen polaco sobre estas señales, quien también lo ayudó un poco. 

Según Facundo, la complejidad del idioma alemán se contrarresta con tiempo y constancia. Si bien él estudió durante su infancia alemán en el colegio Schiller Schule de Buenos Aires, y luego fue perfeccionándolo tomando clases en la FRSN, a través de los cursos de idiomas orientados a la comunidad, al anotarse en esta beca retomó el estudio y en el último año le dedicó mucho tiempo. 

 Facundo resalta su agradecimiento a la FRSN por el apoyo constante y por ayudarlo económicamente para afrontar el costo de los vuelos de ida y vuelta (1). También valora la colaboración de la Prof. Luciana Andrín y agradece mucho a su amiga Maru, alumna de UTN San Rafael quien le contó sobre esta beca y lo alentó a anotarse. “Siento que cumplo un sueño y quiero compartirlo con aquellas personas que quiero. Siento también que si querés algo tenés que ponerle ganas, insistir y no dejar que nadie te diga qué sos capaz de hacer y qué no, eso lo decide uno mismo, el techo te lo ponés vos”.

Sus expectativas ante esta experiencia son amplias. Pretende volver con un alemán afianzado, hacer contactos en la universidad alemana, realizar prácticas o pasantías si se da la posibilidad. También desea quedarse más tiempo, después de los seis meses que dura la beca para viajar por Europa. Y, por supuesto, planea volver y rendir los finales pendientes para poder recibirse. “Mi idea es poder divulgar cómo es la movida de esta beca, cómo son los pasos, requisitos y contagiar las ganas de conseguirla. Considero que para un futuro ingeniero es una gran oportunidad”, concluye Facundo.

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(1) Cabe mencionar, que se trata de una situación excepcional por iniciativa de la propia FR, ya que el programa solo cubre lo mencionado en Bases y Condiciones (ver). (N. del Editor)

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