Se trata de una apuesta grande: cambiar la forma de concebir la obra desde el inicio de la formación del profesional. Entenderla como una entidad dinámica al servicio de todas las etapas de proyecto y ejecución.

 

La Universidad Tecnológica Nacional –UTN- de Venado Tuerto comenzará a dictar un taller para realizar el modelado de proyectos BIM, tecnología abocada a la gestión de información en proyectos de construcción. Se trata de una iniciativa surgida del Departamento de Ingeniería Civil y del impulso del joven ingeniero Joel Oggero de 26 años, graduado en la casa de estudios en 2016. Esta herramienta permite el modelado digital de lo que será posteriormente una obra, abandonando el viejo programa de diseño CAD, es decir, el plano 2D que trabajaba con líneas. Por intermedio de software, este modelo único brinda información vital acerca de la obra: cómputos, generación de planos, detalles constructivos, etc. Oggero explica que se trabaja con volúmenes muy grandes de información y de la gestión de esa información depende el éxito del profesional, por lo cual “es necesario incorporar tecnologías para mejorar los proyectos y la comunicación con arquitectos, albañiles y demás intervinientes en una obra”. Esta propuesta compone el primer proyecto formal de implementación de su tipo en el país, ya que será considerado dentro del plan de estudios de la carrera y cuyo sistema de cursado y evaluación serán una innovación en el campo de la enseñanza universitaria.

La modalidad de cursado será de forma cuatrimestral y el propósito es generar protocolos para empezar a hacer esos modelos. “BIM es una filosofía de trabajo en la que tenemos que ordenar personas, procesos y herramientas, en ese orden. Hay que capacitar a esas personas, elegir los procesos para generar los volúmenes de información y seleccionar las herramientas. En la digital, podemos tener más información que en una maqueta física, lo cual multiplica la eficiencia del trabajo. Lo primero que tenemos que hacer es ordenar las tareas para hacer un buen modelo y no tener que corregir el modelo en cada etapa”, apunta.

La principal ventaja es la exactitud: en vez de trabajar con líneas, se trabaja con elementos paramétricos. Es decir, cada elemento está vinculado al modelo y las modificaciones que se hagan sobre el mismo se verán reflejadas en toda la documentación de obra. Eso facilita los procesos. “Yo estoy generando no solo una maqueta sino una base de datos. A cada elemento le puedo agregar información. Al hacer una modelización uno encuentra los errores antes de entrar en la obra, por ejemplo, interferencias entre instalaciones sanitarias, desagües, mamposterías, etc. Eso es eficiencia económica y de tiempo”, aduce el profesional.

Actualmente se debe buscar esta formación fuera del ámbito universitario ya que no está incorporado dentro de las cátedras. En parte porque es complicado el criterio de enseñanza para que puedan aprovecharlo la mayor cantidad de alumnos y eso implique un cambio en la forma de pensar. La intención que motoriza la iniciativa es aportar un elemento de punta a la formación académica. “Es una tecnología que parecía del futuro, pero ya se está utilizando y hay experiencias concretas”, afirma. Y agrega: “lo importante es aprender la forma de pensamiento, después uno elige qué programas utilizar. En Chile piensan implementar BIM para la obra pública para el 2.025. En Europa ya se está utilizando”.

Oggero comenzó por su cuenta a hacer los primeros modelos BIM. El año pasado le ofrecieron una beca de capacitación y participa de congresos latinoamericanos de ingeniería civil desde hace tres años. En esas jornadas notó que esta tecnología venía avanzando. Él ya utilizaba estas herramientas, pero no explotaba todo su potencial, se reducía sólo a la cuestión estética. “Después me di cuenta que también podía hacer evaluaciones del rendimiento energético de la obra, según dónde está ubicada. Son un montón de bondades que amplían el panorama y van de la mano con esta tecnología de etiquetar las casas según su impacto ambiental. El alcance de un único modelo es multidisciplinario”, dice.

Se trata de una forma de trabajo que sirve para obras de diversos grados de complejidad y tipología. Los programas que se enseñarán son para construcción, orientados al diseño de obras civiles. Se harán evaluaciones parciales y el desarrollo consistirá en una hora semanal de cursado presencial en el primer cuatrimestre; y para el segundo la modalidad semipresencial.

Esta nueva tecnología –argumenta- viene avalada desde el Departamento de ingeniería civil. Oggero se lo presentó a su director, Daniel Dabove, quien dio su aprobación. Es una apuesta grande: cambiar la forma de concebir la obra, entenderla como una entidad dinámica al servicio de todas las etapas de proyecto y ejecución.

“Esto tiene un futuro muy marcado. Lo bueno de este proyecto es que arranca desde los primeros años de cursado, que es cuando debe empezar. Y tiene que estar en la universidad, no concibo que el alumno tenga que buscar esta capacitación fuera del entorno académico, incurriendo en costos considerablemente elevados. Son dos paradigmas que se rompen: uno es pasar de CAD al BIM; y el otro es llevar el BIM a las universidades”, finaliza.

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